El Chaltén
El Chaltén, pueblo de 370 habitantes, situado en la
confluencia de los ríos Fitz Roy y de las Vueltas,
en el límite Norte del Parque Nacional Los Glaciares.
A 220 kilómetros de El Calafate y a unos pocos del
punto más septentrional del lago Viedma.
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El Chaltén, pueblo de 370 habitantes, situado en la
confluencia de los ríos Fitz Roy y de las Vueltas,
en el límite Norte del Parque Nacional Los Glaciares.
A 220 kilómetros de El Calafate y a unos pocos del
punto más septentrional del lago Viedma, la aldea es
nueva por donde se la mire: en primer lugar, en términos
de historia geológica es uno de los puntos más
frescos del continente, ya que terminó de moldearse
con el retiro de las grandes masas de hielo hasta su ubicación
actual, hace alrededor de 10 milenios. Y en términos
de historia humana, es uno de los asentamientos urbanos más
jóvenes del país: fue fundado el 12 de octubre
de 1985, como una forma de establecer un precedente poblacional
en el área, que aún estaba en litigio con la
República de Chile.
Desde entonces, El Chaltén es el punto de reunión
de los cientos de caminantes y escaladores que cada verano
acuden al llamado del Fitz Roy/Chaltén, el Torre y
los circos graníticos que los rodean. Una atracción
que comenzó en 1782, cuando el capitán Antonio
de Viedma avistó por primera vez el cerro que los tehuelches
del Sur o aonikenk denominaban Chaltén, que en su lengua
significa "montaña humeante" (por las nubes
que casi permanentemente coronan su cumbre). Los ingleses
Robert Fitz Roy y Charles Darwin también lo avistaron
cuando remontaron el río Santa Cruz, en 1834, y fue
finalmente el perito Francisco Moreno quien lo contempló
desde más cerca y cambió su nombre original
por el del capitán británico, en su expedición
de 1877.
Luego, a lo largo del siglo XX, el descubrimiento de las bellezas
de la zona estuvo a cargo de montañistas como el sacerdote
salesiano Alberto De Agostini y estancieros, que en su mayoría
eran europeos provenientes de Punta Arenas (Chile). Muchos
de ellos llegaron atraídos por la fiebre del oro que
se dio en los comienzos del siglo, y a pesar de que sus sueños
dorados no se cumplieron, se enamoraron de estas tierras y
se convirtieron en sus primeros habitantes permanentes. Actualmente,
las calles del pueblo rinden homenaje a aquellos tenaces luchadores,
que no se dejaron vencer por los problemas idiomáticos,
los fracasos económicos y las inclemencias del clima.
El circo pétreo encabezado por el Fitz Roy/Chaltén
está formado, de izquierda a derecha, por las agujas
Saint Exupéry (2558 metros de altura), Poincenot (3002),
el propio Fitz Roy/Chaltén (3405), Mermoz (2732) y
Guillaumet (2574). De esta masa se desprenden tres glaciares:
el Sucio, el de los Tres y el Piedras Blancas, que dan origen
a sendas lagunas homónimas
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